Marzo de 2006
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ARTICULO: Convivir en la escuela y la sociedad del siglo XXI .


E D I T O R I A L 

 

Innovación, sensibilidad y vocación

Ìmpetu innovador, sensibilidad, vocación y entusiasmo son algunas de las características esenciales que han de definir a un profesor. Deseos de innovar porque sus métodos deben servir para formar a las generaciones futuras en una sociedad de rápidos cambios a los que hay que adaptarse para seguir avanzando; sensibilidad porque en sus manos está la educación de niños y jóvenes a los que, además de enseñar contenidos, tienen que educar en los valores de una sociedad democrática; y vocación y entusiasmo porque sin ellos es muy difícil, si no imposible, llevar a cabo los importantes retos que les son encomendados.
  Los docentes tienen en sus manos poder transformar la sociedad desde la educación, pero por mucho ímpetu innovador, sensibilidad, vocación y entusiasmo que tengan no podrán conseguir la transformación deseada sin la implicación y el reconocimiento del resto de la sociedad.
  Con los Premios ‘Joaquín Sama’ a la Innovación Educativa que cada año la Consejería de Educación concede a trabajos innovadores realizados por los profesores en las aulas extremeñas se reconoce la labor docente no sólo de los premiados, sino de todos los profesores que cada día ensayan en sus clases nuevas fórmulas para despertar el interés de sus alumnos por el aprendizaje de las distintas materias y para educarlos en valores como la tolerancia, el respeto, la paz o la convivencia.
  Los Premios, con los que además se rinde homenaje al insigne pedagogo extremeño Joaquín Sama y Vinagre, figura clave en la Institución Libre de Enseñanza, contribuyen a que todo lo que se innova en el aula salga a la luz y pueda ser útil a otros profesores en su labor diaria.
  Desde el 1995 han sido muchos los profesores que han presentado sus trabajos a las once ediciones de los Premios ‘Joaquín Sama’. En total han sido 350 trabajos, lo que da muestra de ese ímpetu innovador del docente. De ellos, 58 han recibido algún premio y otros 28, menciones especiales. Eran los mejores, pero no los únicos buenos, por lo que en las últimas ediciones se ha decidido que el jurado, además, recomiende la publicación de los que, aunque no alcanzaron un premio, tienen calidad suficiente como para que otros docentes puedan utilizarlos con sus alumnos.
  Así, tanto la convocatoria de los Premios ‘Joaquín Sama’ como la de materiales curriculares contribuyen a fomentar la innovación y la investigación educativa, pero también a favorecer algo tan importante en la sociedad de la información en la que vivimos como es compartir el conocimiento.
  La sociedad en general debe ser consciente de la importancia que tiene la labor del profesorado y, además de otras medidas aprobadas en el último Consejo de Gobierno Extraordinario que la Consejería va ha poner en marcha, puede contribuir a reforzar el reconocimiento social de la labor docente la difusión del trabajo que realiza, en actos como la entrega de los Premios Joaquín Sama celebrada el pasado 6 de marzo o el homenaje a los profesores y maestros jubilados que tuvo lugar hace unos meses.
  Sin embargo, en esta labor de difusión también juegan un importante papel los medios de comunicación haciéndose eco del trabajo pedagógico e innovador que se realiza en los centros educativos y no sólo magnificado algunos casos conflictivos con los que se contribuye a crear una alarma social innecesaria. Entre todos, el propio docente también, tenemos que conseguir que el profesorado recupere el prestigio social que siempre ha tenido.
 

 



ARTÍCULO 



Convivir en la escuela y la sociedad del siglo XXI

Pedro Navareño Pinadero
Inspector de Educación


Este mundo lleno de prisas y urgencias, aunque no sepamos muy bien para qué, está generando en la sociedad, y en especial en los más jóvenes, hábitos y rutinas consumistas, egoístas y sin anclaje ni referente en el ámbito de los valores, que producen en la escuela efectos nocivos y todavía no bien determinados ni, por tanto, debidamente conocidos y atendidos. Junto a ello, Los nuevos modelos de familia, el rápido aumento de la presencia, en la escuela y la sociedad, cada vez mayor de individuos de otras etnias, culturas, religiones, etc., el número de actos violentos de todo tipo y naturaleza que ve cada niño en la televisión, los videojuegos, Internet, etc. , y las complejas relaciones sociales entre iguales, en interacción con los nuevos medios de comunicación que los mayores, en un buen número, no sabemos utilizar y sólo conocemos sus posibilidades cuando nos enteramos por los telediarios del uso que le dan nuestros hijos, pero que ellos conocen y explotan al máximo, y los ponen a disposición de sus mentes creativas e inquietas, cómo es propio de la preadolescencia y la adolescencia, todo lo cual está produciendo un peligroso cóctel mental difícil de digerir por parte de todos.
  Por tanto decir que existe violencia escolar es innegable, puesto que es fruto de nuestra sociedad, y para comprobarlo sólo hay que asomarse a las investigaciones nacionales e internacionales, sirvan como muestra las conclusiones más importantes del último informe ‘Violencia entre compañeros en la escuela 2005’ realizado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, y que según el director de ese centro son las siguientes: «… de cada cien escolares (entre los 12 y los 16 años):
  Setenta y cinco han presenciado algún acto de violencia escolar. La mayoría de los actos violentos presenciados (ocho de cada diez) eran de tipo emocional y la mitad de éstos eran frecuentes;
  Quince han sido víctimas de violencia escolar en general.  Ocho de cada diez víctimas han sufrido, en concreto, maltrato emocional y de éstas casi cuatro lo han padecido de forma persistente;
  Tres han padecido acoso escolar en particular. Nueve de cada diez víctimas de acoso escolar han sufrido maltrato emocional y siete maltrato físico. También siete de cada diez víctimas de acoso escolar son chicas y cuatro de cada diez tienen trece años;
  Ocho son agresores. En su gran mayoría (siete de cada diez) son chicos y no suelen usar armas.»
  Pero lo más peligroso y preocupante, en estos momentos, además de la realidad que se refleja en los datos más arriba recogidos, es el uso que los medios de comunicación vienen haciendo de estos asuntos, aireando todo lo negativo que sucede en la escuela y en la sociedad, sobredimensionando realidades sociales de acuerdo a sus intereses. Pero, sobre todo, desinformando y produciendo una programación en la que el «fin», lograr la mayor audiencia, es decir, dinero por publicidad, justifica todos los «medios». Aunque luego firmen acuerdos para no dañar a los niños.
  La convivencia en la escuela, fruto de todo lo expuesto, se convierte así en un complejo entramado de intereses y actitudes que sólo el decidido apoyo institucional y la generosa colaboración no sólo de la comunidad educativa, sino también de la sociedad en su conjunto, nos permitirá desentrañarla de todo lo negativo para alcanzar una sociedad más justa, más solidaria, comprometida y democrática. Pues como reza el dicho africano: es necesario una tribu (pueblo) para criar (educar) a un niño.
  Convivir en la escuela del siglo XXI, significa aceptar a los demás como son, practicar la paz positiva que es mucho más que la ausencia de violencia, es respetar toda clase de diversidad y favorecer la integración de todas las diferencias, porque en la medida que integremos socialmente a los más desfavorecidos, en esa misma medida tendremos una sociedad más justa y democrática, porque les daremos a todos la oportunidad de ser más como nos gustaría que fueran nuestros conciudadanos.
  Y los centros educativos de nuestra comunidad autónoma nos ofrecen, en estos momentos, una excelente ocasión para aprovechar e integrar en ellos las medidas aprobadas en el Consejo de Gobierno de 22 de febrero, y el reciente acuerdo firmado con los representantes del profesorado, por los que nos anuncian la puesta en marcha de diferentes medidas, desde nuestra administración educativa, tales como los programas de bibliotecas escolares en primaria y secundaria, planes de mejora de la convivencia en los centros, Carta de convivencia, campaña para la convivencia (acoso) escolar «si te molestan, no calles». «La Educación va sobre ruedas»: Autobús informativo para la comunidad educativa. Mejora de las condiciones laborales del profesorado: Campañas institucionales sobre la importancia de la labor docente, etc.
  Así pues, todos podemos estar de acuerdo en que, en estos momentos, nuestros centros educativos tienen más medios y recursos que han tenido nunca, pero también que la tarea docente es más compleja y difícil que lo había sido hasta ahora, por lo que la única vía para afrontar una convivencia en paz, o la formación de los ciudadanos del siglo XXI, en los centros educativos, es imaginar respuestas acordes con nuestro tiempo, apostando por el trabajo en equipo dentro de los centros, contando con el apoyo y el asesoramiento de los servicios externos, participando activamente y sintiéndonos miembros de una comunidad educativa inconformista, que cree en la utopía de alcanzar una sociedad donde no tengamos que compartir todas las comidas del día con la barbarie, la muerte, la intolerancia y toda clase de miserias humanas que los medios de comunicación nos regalan al oído y la vista. Y eso que estos medios no se preocupan demasiado de los excluidos e invisibles, como recoge UNICEF en su último Informe Mundial de la Infancia 2006, «millones de niños y niñas cuyas vidas transcurren en medio de la pobreza, el abandono, la desnutrición, la ausencia de educación, la falta de protección y la vulnerabilidad». Quizá si extendiéramos la mirada a este otro mundo invisible encontraríamos razones y claves para dar un sentido más completo a nuestras vidas.

pnavareño@edu.juntaextremadura.net