Mayo de 2007
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EDITORIAL: Las familias, con la educación
ARTICULO: Cinco minutos de lectura. Una linda experiencia


E D I T O R I A L 

Las familias, con la educación

Que el éxito escolar de los alumnos está estrechamente relacionado con la implicación de sus padres en la educación parece ser una realidad constada tanto por el profesorado como por los representantes de las asociaciones de padres y madres de alumnos. Consciente de esa realidad la Consejería de Educación ha propuesto el ‘Compromiso de las familias con la educación de sus hijos/as’, un documento único en España, que cuenta con el respaldo de los representantes de las asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Extremadura, Freapa y Concapa.
  En el documento se recuerda a las familias que tienen derecho a que sus hijos reciban una educación de calidad, pero también obligación a asumir responsabilidades para conseguirla y se propone un modelo de protocolo que cada centro deberá debatir y consensuar con su comunidad educativa, así como estrategias que el profesorado puede poner en marcha para lograr el compromiso y la implicación de las familias de sus alumnos.
  Y es que para que padres y madres se impliquen en la vida de los centros es fundamental que desde los colegios e institutos se les facilite la información precisa y se les brinde la posibilidad de participar y colaborar en las diferentes actividades organizadas por el centro escolar.
  Con la propuesta de este Compromiso, la Consejería de Educación asume su responsabilidad en el esfuerzo compartido que toda la comunidad educativa y la sociedad, en general, debe realizar para conseguir una educación de calidad.
  Se trata de un marco teórico que ahora hay que poner en práctica y que sólo cosechará sus frutos si cada sector de la comunidad educativa asume su parte de responsabilidad en esta importante tarea de estrechar los lazos entre las familias y la escuela.
  El resultado de su puesta en práctica será beneficioso para toda la comunidad educativa, ya que propiciará la comunicación entre los distintos sectores y contribuirá a mejorar la convivencia en los centros. Entre todos estaremos creando comunidad educativa y un modelo educativo democrático, participativo y de calidad.
  Pero, el ‘Compromiso de las familias con la educación’ no es la única medida puesta en marcha por la Consejería para facilitar la implicación de las familias en la educación. La creación de la plataforma de gestión de centros educativos ‘Rayuela’, un lugar de encuentro virtual de toda la comunidad educativa, hace posible que la familia pueda estar en contacto permanente con el centro escolar desde cualquier lugar a través de internet.
  Así, si el Compromiso les da las pautas sobre cómo implicarse en la educación de sus hijos, ‘Rayuela’ les permite conciliar su vida laboral con el cumplimiento de sus responsabilidades como padres y madres para lograr que sus hijos reciban una educación de calidad.
  Además, los padres y madres extremeños, por primera vez, tendrán la oportunidad de recibir formación, ya que a partir de este curso el Plan Regional de Formación del Profesorado oferta cursos formativos en los distintos centros de profesores y recursos dirigidos a las familias.
  Los medios están creados y dados a conocer a toda la comunidad educativa. Ahora, el acercamiento entre familia y escuela sólo dependen de que ambos estén convencidos de la necesidad de comunicarse para lograr un mejor conocimiento del alumno y eliminar en la medida de lo posible discrepancias y antagonismos a la hora de educar, de trabajar juntos en la unificación de criterios de actuación y apoyarse mutuamente, ya que ambas instituciones tiene competencias educativas y necesariamente han de estar coordinadas.


ARTÍCULO 

Cinco minutos de lectura. Una linda experiencia

 

Antonio Vega
Maestro y asesor docente del CPR de Mérida

Cuando nos gusta la lectura y la consideras algo importante en la ESCUELA y para la VIDA, a poco que te insinúen o provoquen, hablas de ello.
  Hace ya mucho tiempo que Pilar, maestra ya jubilada, me relataba cómo disfrutaban ella y sus alumnos con la lectura. Esto es lo que recuerdo de aquella agradable e inolvidable conversación:
  Desde el primer día –me contaba-, sin importarme la edad de los niños, y sistemáticamente, todos los días del curso, les leo un cuento, un relato, una poesía, una historia breve, etc.; pero nunca más allá de unos cinco minutos. (Al margen de las demás actividades de las distintas áreas que tuviese previstas)
  Los primeros días los niños se muestran extrañados, inquietos, algunos no prestan atención, se aburren, ...; pero pasadas unas semanas aquello se convierte en cotidiano, de tal forma que si en alguna ocasión te olvidas, automáticamente alguno te lo recuerda que no has leído.
  Con el tiempo a aquellos minutos les llamamos, "el tiempo mágico de la lectura", tan así era, que llegaron a considerar que aquel tiempo mágico entregados a la lectura les pertenecía de manera especial, de tal forma que se reñían unos a otros cuando el silencio en medio de la lectura era interrumpido.
  A medida que el curso avanzaba, y en función de la edad y posibilidades de los alumnos, un día -raramente dos- a la semana les invitaba a leer a ellos, y les hacía mucha ilusión. Esto requería que unos días antes supiera el alumno lo que iba a leer. Yo le escuchaba previamente en algún ratito de clase, le orientaba, ... Siempre debían guardar el secreto para que los compañeros no tuvieran posibilidad de conocer la lectura que iba a leer pues perdería la emoción de la sorpresa. En determinados cursos conseguí que todos leyesen al menos una vez.
  Era tal la importancia que daban a este ratito que a veces les chantajeaba diciéndoles que como no terminasen tal o cual tarea, ese día no les iba a leer. Puedo decir que en la mayoría de los casos funcionaba, pero nunca dejé de leerles aunque sólo fuera un breve poema, retahíla, proverbio, canción de juegos, ...
  Con el tiempo comprobé que muchos de mis alumnos consiguieron aficionarse a la lectura. Algunos llegaron a ser buenos lectores, otros abandonaron esta afición; pero hay algo que me sigue emocionando: cuando me encuentro con antiguos alumnos -ya hombres y mujeres con hijos- me cuentan que aquellos "tiempos mágicos de la lectura" son de los mejores recuerdos que conservan de la escuela, y que ellos practicaban con sus hijos aquello que yo había hecho con ellos. Además se sentían muy orgullos de contármelo.
  Durante años seguí el ejemplo de Pilar y algunos de mis alumnos me lo recuerdan.
  Cuatro o cinco minutos al día pueden crear una gran impronta en la vida de muchas personas.