Mayo de 2005


Aula Literaria 'Carolina Coronado'. IES 'Santiago Apósto' de Almendralejo



LUIS ALBERTO DE CUENCA. POETA, FILÓLOGO Y ENSAYISTA

«La poesía esta siempre engarzada en la sociedad»

Momento de la entrevista que los alumnos del ‘Santiago Apóstol’ hicieron a Luis Alberto de Cuenca.

BELÉN MACÍAS Y MANUEL PAREDES
ALUMNOS DE 2º DE BACHILLERATO

Luis Alberto de Cuenca, consagrado poeta, filólogo y ensayista, nació en Madrid donde comenzó a estudiar Derecho, carrera que abandonó para dedicarse a lo que realmente le gustaba, Filosofía y Letras, doctorándose en 1976 con una tesis sobre la figura del poeta griego Eurforión de Calcis.

- ¿Cómo empezó usted a escribir?
- La verdad es que desde muy pequeño. Recuerdo que mi madre me regaló un cuaderno muy bonito, en rojo con hojas color crema y en ese cuaderno rojo con hojas color crema empecé a emborronar las páginas con poemas inspirados sobre todo en Juan Ramón Jiménez. Y cómo, pues porque lo llevaba dentro. Yo creo que el cuándo a los doce años y el cómo porque hay gente que lleva dentro la poesía. Todo el mundo puede mirar el mundo desde un punto de vista poético, pero algunos no sólo lo miran sino que después trasladan esa mirada al poema.

- ¿Y por qué la poesía y no otro género?
- Pues tampoco elige la persona, sino que le viene dado el género. Yo tenía antecedentes poéticos en la familia, un bisabuelo mío había sido un poeta conocido en su época, y quizás hay ahí una cuestión genética, pero en cualquier caso no lo dudé, a mí lo que me interesa es la poesía. Luego me han incluso propuesto escribir novelas, hasta llegué a firmar un contrato para escribir una novela, porque mi poesía tiene unos componentes narrativos bastante amplios, evidentemente en literatura donde está el éxito y el dinero es en la prosa no en el verso, pero sin embargo no me encuentro cómodo en la prosa me encuentro mucho más a gusto en el verso.

- ¿Qué función debe cumplir la poesía en estos tiempos según su criterio?
- Yo creo que la misma que ha cumplido a lo largo de toda la historia. Yo creo que a lo largo de todas las épocas desde que el hombre es hombre, y sobre todo evidentemente desde que las primeras civilizaciones, la mesopotámica, la egipcia, asoman en el horizonte, la poesía ha cumplido una función de realización personal de una serie de individuos que eran siempre minoría en la comunidad en la que vivían y que desarrollaban en el papel como he dicho antes una determinada manera de ver el mundo que definimos como manera poética de ver el mundo. Pues en ese sentido la poesía lo que cumple es un acercamiento al arte desde la palabra y eso existirá siempre, en la sociedad actual, en la sociedad de los sumerios 3000 años antes de Cristo o en la sociedad que venga dentro de otros dos mil o tres mil años. La poesía está siempre engarzada en la sociedad. No hay ningún peligro de que termine o de que se muera.

- ¿Se ve incluido en alguna corriente?
- Los profesores de Literatura, por lo general, van agrupando a los distintos escritores y poetas en tendencias, en generaciones, en escuelas y a mí me han incluido en una generación que se llama de muchas maneras, la generación del 70, del 68, de los Novísimos, del Lenguaje y bueno, elegid la que os parezca mejor. A mí me gusta bastante lo de generación del 68, porque surgió a raíz de unos acontecimientos históricos en París en que los estudiantes hicieron una serie de manifestaciones, se levantaron contra el Estado, pero ya no en nombre del Marxismo que estaba en cierto modo superado por un cierto Post-marxismo. Yo creo que ésa es nuestra Generación.

- ¿Tiene alguna manía a la hora de escribir?
- La verdad es que no, ¿quieres decir si escribo con rotulador, con bolígrafo o con pluma o a una hora o a otra o cualquier manía? No, no tengo manías, incluso cuando me pasé al ordenador, de esto hace ya muchos años, muchas veces hasta escribo directamente en el ordenador, que eso es muy poco poético, pero es así. Yo lo que hago es reelaborar muchas veces los poemas. A veces salen perfectamente armados en una primera redacción, pero otras veces tarda uno meses porque lo deja descansando, lo encuentra en el cajón y después redacta ese poema que estaba solo en agraz. En muchas ocasiones he hecho eso, apuntes que he tomado en determinados momentos se convierten en poemas seis meses después o un año después. Pero vamos, por lo general, trabajo sobre el poema del que he diseñado un esbozo y continúo hasta que está completo.

- ¿Es muy perfeccionista?
- Sí, mucho. Yo creo que obsesivamente perfeccionista en el sentido en que en mis versos, que son por lo general isosilábicos, o sea que tienen una métrica, no hay ningún desmayo. En el momento en que lo ha habido, me pone muy nervioso que lo haya, lo corrijo inmediatamente.

- Nos llama la atención el título de uno de sus últimos libros ‘Sin miedo ni esperanza’.
- Sabéis que en los escudos nobiliarios siempre había una frase que indicaba el mote de la familia en cuestión, entonces hay una bastante conocida en latín que es nec metu nec spe, que significa exactamente sin miedo ni esperanza. A mí me chocó, lo vi en alguna parte ese emblema, esa leyenda del escudo de no sé qué familia y entonces lo adopté. Soy muy aficionado a la épica, a la literatura heroica, y entonces la actitud que puede tener un héroe siempre es ésa, la de no tener miedo y tampoco tener esperanza, porque el final no suele ser feliz.

- ¿Es alguna consigna también para la vida?
- Que, aunque circulemos por ella sin miedo ni esperanza, sin embargo eso no nos hará estar tristes ni nos hará estar nublados, sino que veamos que esa esperanza metafísica que evidentemente no existe no implica que no existan otras pequeñas esperanzas a lo largo de la vida que nos ayuden a hacer más llevadero el camino que tenemos que recorrer.

- Este año estamos celebrando el cuarto centenario del Quijote. ¿Cómo recomendaría a los jóvenes la lectura del Quijote?
- Yo leería el Quijote a vuestra edad sobre todo como una novela de aventuras, no entraría en más profundidades o en más recovecos psicológicos o históricos, sino que lo leería como una novela de caballerías.

 

                                     

                                   «La inspiración es algo connatural al hecho poético»

- Hemos leído algún poema en que con un tono un poco irónico se dirige usted a su Musa. ¿Cree en las Musas?
- Bueno, creer que se me va a aparecer una señorita con una túnica griega maravillosa, me va a dictar al oído un poema, eso no lo creo, desgraciadamente, ¡ojalá!. Pero lo que sí creo es que hay momentos en que la inspiración funciona y otros momentos en los que no. Y a la inspiración le hemos puesto un nombre, le pusieron el nombre los griegos y la llamaron Musa, pero no es más que el momento en que uno de repente puede con todo y es capaz de escribir cualquier cosa, en cambio hay otros momentos en que es incapaz de articular una frase.

- Y por tanto, cree en la inspiración.
- Creo en la inspiración, porque además es algo absolutamente connatural al hecho poético, lo que también hay que matizar es que, como suele decirse, el primer verso te lo regala la musa, los demás los tienes que trabajar tú. O sea, el trabajo es también una excelente manera de hacer efectiva la inspiración. La inspiración acude más si trabaja uno más, lo cual no necesariamente el trabajo significa que vaya a llevar a buen puerto el poema, pero evidentemente si se mezcla ese elemento fortuito azaroso y mágico de la inspiración con el trabajo diario y los desvelos y los insomnio de creación, pues se crea una obra literaria.

- Quizás el sueño también sea una fuente de inspiración.
- Absolutamente, el sueño es una fuente destacadísima de inspiración en mi caso. Hay muchísimos poemas que proceden de sueños. Yo creo que la materia poética y la materia onírica están profundamente unidas, ensambladas.