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Ecocentros,
un compromiso educativo con el medio ambiente
El
programa se consolida con la reciente creación de la Red Extremeña
de Ecocentros, formada por 36 centros educativos
Reducir
el consumo de agua y luz, reciclar, reutilizar y conseguir una
actitud de respeto hacia el entorno son algunos de los compromisos
asumidos por el CP ‘MARÍA Josefa Rubio’ de Esparragalejo, uno
de los primeros centros que se incorporó al proyecto Ecocentros,
desarrollado entre la Consejería de Educación y la de Agricultura
y Medio Ambiente, con el apoyo de la Oficina de Medio Ambiente
de la Universidad de Extremadura.
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| Los
alumnos y alumnas as del colegio de Esparragalejo aprenden
a realizar diferentes tareas agrícolas y , a la vez, didácticas
en el huerto escolar, en el que siembran desde patatas a fresas. |
ISABEL
ÁVILA
El
CP ‘María Josefa Rubio’ de Esparragalejo es uno de los
13 centros que iniciaron el programa Ecocentros en el curso 2001/02.
Este
es ya su quinto curso trabajando por el desarrollo de la educación
ambiental y han logrado ya muchos de los compromisos que asumieron
en su día, gracias a una serie de actuaciones que han realizado
en el centro, aunque todavía tienen cuestiones pendientes,
como por ejemplo mantener el patio limpio de papeles.
Para
ello, han creado la figura de los ‘ecovigilantes’. Son alumnos
que se encargan de controlar que nadie tire papeles al suelo en
los recreos y se les reconoce por un distintivo que llevan en
el brazo y que les autoriza para realizar esta tarea. Estas patrullas
verdes se forman semanalmente, dos alumnos por curso, y los chicos/as
están encantados de pertenecer a ellas. «Tienen que llamar
la atención, pero tienen orden estricta de no entrar en
conflicto bajo ningún concepto», explica Tomás Martín,
director del colegio y coordinador del proyecto, que reconoce
que esta lucha contra los papeles «nos cuesta sudor y lágrimas».
Sin
embargo, en otros aspectos como «el agua, la energía y
el respeto y cuidado de los animales hemos conseguido un gran
concienciación», explica.
El
agua fue el primer tema con el que empezaron a trabajar, en el
curso 2001/02, después de ver en la ‘ecoauditoria’ que
era uno de los aspectos en lo que fallaban.
Así
que se pusieron manos a la obra con una gran campaña sobre
el uso racional del agua. Se hicieron carteles que distribuyeron
por todo el centro, regularon las cisternas y se instaló
el riego por goteo para regar los árboles del centro. Y
el resultado fue una reducción del consumo del agua en
el centro de un 40 por ciento aproximadamente. Además,
«de estar todos los días cerrando los grifos porque se
los quedaban abiertos hemos pasado a !jamás ver un grifo
abierto!», dice el director.
En
algunas medidas, como por ejemplo en la instalación del
riego por goteo, colabora el Ayuntamiento de Esparragalejo, y
es que la alcaldesa del pueblo forma parte de la Comisión
Ambiental, integrada también por padres, alumnos y profesores.
Según indica Tomás, la alcaldesa está totalmente
implicada en el proyecto y asiste a las reuniones y seminarios
del programa Ecocentros, «algo que no es muy habitual», así
que están encantados.
El
segundo año se centraron en la energía. Dentro de
la campaña que hicieron para ahorrar luz eléctrica
y utilizar luz natural, diseñaron carteles, quitaron tubos
fluorescentes en las aulas que miran hacia el sur, las más
luminosas y realizaron un control también con ‘ecovigilantes’.
En las puertas de cada clase pegaron una ficha en la que se anotaba
qué grupo y a qué hora se dejaban la luz encendida.
Y el resultado fue también una reducción del consumo
y, por supuesto, de la factura. Ahora, comenta el director del
colegio, «es muy difícil ver en el centro un grifo abierto
o una luz encendida».
El
entorno fue el tema que escogieron el tercer año y montaron
un invernadero, con el apoyo del Ayuntamiento, que se usa de huerto
escolar. Los niños/as sembraron ‘bandejas semilleros’ de
tomates, berenjenas, pimientos, fresas, lechugas, patatas y calabacines,
y se encargaron de cuidarlo y de regarlo, surco a surco, y al
final obtuvieron sus frutos.
Además,
plantaron más de cien árboles y arbustos de cuarenta
especies distintas en los terrenos del colegio. Cada uno de ellos
está protegido con una especie de minivalla creada con
palos y cuerdas y todos tienen una tablilla en la que figura su
nombre común y científico.
Y
ya el curso pasado se propusieron llevar a la práctica
los tres principios ecológicos sobre el tratamiento de
los residuos: reducir, reciclar y reutilizar. Colocaron un contenedor
de cartón y papel en la entrada del colegio y otro amarillo
para los envases de brick, latas y plásticos, así
como una caja para depositar pilas gastadas.
Y
aunque cada año el centro se ha centrado en conseguir unos
objetivos concretos «intentamos de alguna forma continuar con
todos los temas», manteniendo algunas de las medidas y actuaciones.
Por ejemplo, continúan con la campaña de recogida
de aceite vegetal que iniciaron hace tres años. Recogen
el aceite vegetal usado en las cocinas de las casas, de los bares
y la churrería del pueblo. Este aceite se deposita en unos
bidones cedidos por una empresa de Mérida que se dedica
a su recogida, reciclaje y su conversión en biodiesel para
los autobuses municipales.
Además,
«para apreciar mejor el entorno que nos rodea con sus seres vivos,
aprender a quererlo y respetarlo, tenemos en el colegio animales,
un acuario de agua dulce con peces de nuestros ríos y jaulas
con pájaros», añade el director.
Al
colegio de Esparragalejo ya sólo les queda el tema del
transporte, dentro de los cinco que se proponen en este proyecto.
Será el tema de este curso y aunque todavía no han
definido las acciones empiezan con buen pie porque quieren potenciar
el transporte en bici y en el colegio ya tienen aparcamientos
especiales para ellas.
Sin
duda, el proyecto ha supuesto una mejora en la situación
ambiental del centro y ahora su objetivo es hacerlo extensible
a toda la localidad.
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Los
pasos para ser un 'ecocentro'
Teniendo
en cuenta los buenos resultados del programa Ecocentros
en su fase experimental, los organizadores han decidido
consolidar la experiencia creando la Red Extremeña de Ecocentros,
que se extenderá progresivamente a todas las zonas educativas
de la ciudad. De momento, para este curso son 36 los centros
que participarán.
Cada uno de ellos tendrá que abordar los cinco temas
de trabajo (energía, agua, residuos, transporte y entorno)
en, al menos, dos cursos, según explica Mª José Nuñez, de
la Oficina de Medio Ambiente de la Universidad de Extremadura
y coordinadora técnica de Ecocentros.
El proyecto comienza por la constitución del Comité
Ambiental del centro, que será el responsable de dinamizar
y coordinar el programa. A continuación, tendrán que hacer
la ecoauditoria, es decir, una auditoria del centro desde
el punto de vista ambiental, que les permitirá conocer a
través de unos cuestionarios específicos sus carencias medioambientales
y en base a ello decidir los temas y las acciones a realizar.
El programa también incluye reuniones de trabajo
con cada uno de los centros que han participado en la fase
experimental, apoyo de los asesores de los Centros de Profesores
y Recursos, materiales didácticos, información a través
de la página web (incluida en el portal ‘Agralia’ de la
Consejería de Agricultura y Medio Ambiente), seminarios
de formación y un encuentro regional de carácter anual entre
todos los centros participantes.
Y es que una de las actividades más exitosas ha sido
el encuentro regional celebrada en Cuacos de Yuste el año
pasado, ya que «era la primera vez que se reunían todos
los profesores y alumnos participantes», afirma Mª José
Nuñez.
Respecto los seminarios de formación para el profesorado
están previstos tres para este curso. Uno sobre cómo constituir
la comisión ambiental, que se celebró en Granadilla los
días 29 y 30 de septiembre; otro sobre ecoauditorias, para
el 16 de noviembre; y el tercero sobre el plan de acción,
para el 25 de enero.
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Una
investigación destaca «la motivación» del programa
El
programa Ecocentros, a pesar de su juventud, ya ha sido objetivo
de una investigación.
La
profesora de la Facultad de Formación del Profesorado,
Mª del Carmen Conde, ha realizado la tesis doctoral ‘Integración
de la educación ambiental en los centros educativos. Ecocentros
de Extremadura: análisis de una experiencia de investigación-acción’,
defendida el pasado 7 de abril y calificada con sobresaliente
cum laude por unanimidad.
Se
trata de la segunda tesis doctoral sobre educación ambiental
realizada en la Universidad de Extremadura y la primera que trabaja
su situación en el sistema educativo desarrollando una
experiencia práctica.
Según
indica la autora, la ONU ha instituido la Década de la
Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) pues
considera la situación ambiental mundial como una «auténtica
emergencia planetaria». En este sentido, la investigación
contribuye a avanzar en los compromisos educativos, integrando
la educación ambiental en los centros educativos y «contribuyendo
a desarrollar nuevos estilos de vida y formas diferentes de hacer
escuela, más comprometidas y coherentes con los nuevos
tiempos», explica.
Esta
investigación, en la que han participado profesores de
universidad, de centros de Infantil y Primaria, asesores de Centros
de Profesores y Recursos y otros miembros de la comunidad educativa,
se desarrolló en trece centros de educación Infantil
y Primaria de la región que participaban en el proyecto
‘Ecocentros’. El periodo de estudio comprendió desde el
año 2001 hasta final de curso escolar 2002/2003.
Entre
las conclusiones de la investigación, la autora señala
la motivación del alumnado como uno de los aspectos más
destacados del proyecto, llevando consigo también la adquisición
de hábitos y actitudes acordes a los compromisos.
Por
otra parte, incide en la apuesta por continuar la formación
del profesorado en educación ambiental y la integración
de este tipo de experiencias en las señas de identidad
de los Proyectos Educativos de Centro (PEC) y los Proyectos Curriculares
de Centro (PCC).
Sin
embargo, el avance de este tipo de experiencias está condicionado
por el apoyo de las administraciones competentes, señala
Conde, «por lo que es necesario que la administración educativa
se implique de forma comprometida, favoreciendo los nuevos contextos
formativos creados, facilitando tiempo y reconocimientos para
los participantes».
Respecto
a las nuevas tecnologías, afirma que enriquecieron las
posibilidades de trabajo y «suponen la conexión futura
de este proyecto con otros que desde la administración
educativa se están potenciando sobre nuevas tecnologías».
Como
«indicadores de calidad» de este proyecto la autora destaca la
elaboración de materiales de apoyo al proyecto, la creación
de una revista y página web sobre la experiencia, así
como la creación de publicaciones sobre las experiencias
en los centros.
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