Septiembre de 2005
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Ecocentros, un compromiso educativo con el medio ambiente

El programa se consolida con la reciente creación de la Red Extremeña de Ecocentros, formada por 36 centros educativos

Reducir el consumo de agua y luz, reciclar, reutilizar y conseguir una actitud de respeto hacia el entorno son algunos de los compromisos asumidos por el CP ‘MARÍA Josefa Rubio’ de Esparragalejo, uno de los primeros centros que se incorporó al proyecto Ecocentros, desarrollado entre la Consejería de Educación y la de Agricultura y Medio Ambiente, con el apoyo de la Oficina de Medio Ambiente de la Universidad de Extremadura.

Los alumnos y alumnas as del colegio de Esparragalejo aprenden a realizar diferentes tareas agrícolas y , a la vez, didácticas en el huerto escolar, en el que siembran desde patatas a fresas.

ISABEL ÁVILA

El CP ‘María Josefa Rubio’ de Esparragalejo es uno de los 13 centros que iniciaron el programa Ecocentros en el curso 2001/02.
 
Este es ya su quinto curso trabajando por el desarrollo de la educación ambiental y han logrado ya muchos de los compromisos que asumieron en su día, gracias a una serie de actuaciones que han realizado en el centro, aunque todavía tienen cuestiones pendientes, como por ejemplo mantener el patio limpio de papeles.
 
Para ello, han creado la figura de los ‘ecovigilantes’. Son alumnos que se encargan de controlar que nadie tire papeles al suelo en los recreos y se les reconoce por un distintivo que llevan en el brazo y que les autoriza para realizar esta tarea. Estas patrullas verdes se forman semanalmente, dos alumnos por curso, y los chicos/as están encantados de pertenecer a ellas. «Tienen que llamar la atención, pero tienen orden estricta de no entrar en conflicto bajo ningún concepto», explica Tomás Martín, director del colegio y coordinador del proyecto, que reconoce que esta lucha contra los papeles «nos cuesta sudor y lágrimas».
 
Sin embargo, en otros aspectos como «el agua, la energía y el respeto y cuidado de los animales hemos conseguido un gran concienciación», explica.
 
El agua fue el primer tema con el que empezaron a trabajar, en el curso 2001/02, después de ver en la ‘ecoauditoria’ que era uno de los aspectos en lo que fallaban.
 
Así que se pusieron manos a la obra con una gran campaña sobre el uso racional del agua. Se hicieron carteles que distribuyeron por todo el centro, regularon las cisternas y se instaló el riego por goteo para regar los árboles del centro. Y el resultado fue una reducción del consumo del agua en el centro de un 40 por ciento aproximadamente. Además, «de estar todos los días cerrando los grifos porque se los quedaban abiertos hemos pasado a !jamás ver un grifo abierto!», dice el director.
 
En algunas medidas, como por ejemplo en la instalación del riego por goteo, colabora el Ayuntamiento de Esparragalejo, y es que la alcaldesa del pueblo forma parte de la Comisión Ambiental, integrada también por padres, alumnos y profesores. Según indica Tomás, la alcaldesa está totalmente implicada en el proyecto y asiste a las reuniones y seminarios del programa Ecocentros, «algo que no es muy habitual», así que están encantados.
 
El segundo año se centraron en la energía. Dentro de la campaña que hicieron para ahorrar luz eléctrica y utilizar luz natural, diseñaron carteles, quitaron tubos fluorescentes en las aulas que miran hacia el sur, las más luminosas y realizaron un control también con ‘ecovigilantes’. En las puertas de cada clase pegaron una ficha en la que se anotaba qué grupo y a qué hora se dejaban la luz encendida. Y el resultado fue también una reducción del consumo y, por supuesto, de la factura. Ahora, comenta el director del colegio, «es muy difícil ver en el centro un grifo abierto o una luz encendida».
 
El entorno fue el tema que escogieron el tercer año y montaron un invernadero, con el apoyo del Ayuntamiento, que se usa de huerto escolar. Los niños/as sembraron ‘bandejas semilleros’ de tomates, berenjenas, pimientos, fresas, lechugas, patatas y calabacines, y se encargaron de cuidarlo y de regarlo, surco a surco, y al final obtuvieron sus frutos.
 
Además, plantaron más de cien árboles y arbustos de cuarenta especies distintas en los terrenos del colegio. Cada uno de ellos está protegido con una especie de minivalla creada con palos y cuerdas y todos tienen una tablilla en la que figura su nombre común y científico.
 
Y ya el curso pasado se propusieron llevar a la práctica los tres principios ecológicos sobre el tratamiento de los residuos: reducir, reciclar y reutilizar. Colocaron un contenedor de cartón y papel en la entrada del colegio y otro amarillo para los envases de brick, latas y plásticos, así como una caja para depositar pilas gastadas.
 
Y aunque cada año el centro se ha centrado en conseguir unos objetivos concretos «intentamos de alguna forma continuar con todos los temas», manteniendo algunas de las medidas y actuaciones. Por ejemplo, continúan con la campaña de recogida de aceite vegetal que iniciaron hace tres años. Recogen el aceite vegetal usado en las cocinas de las casas, de los bares y la churrería del pueblo. Este aceite se deposita en unos bidones cedidos por una empresa de Mérida que se dedica a su recogida, reciclaje y su conversión en biodiesel para los autobuses municipales.
 
Además, «para apreciar mejor el entorno que nos rodea con sus seres vivos, aprender a quererlo y respetarlo, tenemos en el colegio animales, un acuario de agua dulce con peces de nuestros ríos y jaulas con pájaros», añade el director.
 
Al colegio de Esparragalejo ya sólo les queda el tema del transporte, dentro de los cinco que se proponen en este proyecto. Será el tema de este curso y aunque todavía no han definido las acciones empiezan con buen pie porque quieren potenciar el transporte en bici y en el colegio ya tienen aparcamientos especiales para ellas.
 
Sin duda, el proyecto ha supuesto una mejora en la situación ambiental del centro y ahora su objetivo es hacerlo extensible a toda la localidad.




 Los pasos para ser un 'ecocentro'

Teniendo en cuenta los buenos resultados del programa Ecocentros en su fase experimental, los organizadores han decidido consolidar la experiencia creando la Red Extremeña de Ecocentros, que se extenderá progresivamente a todas las zonas educativas de la ciudad. De momento, para este curso son 36 los centros que participarán.
  Cada uno de ellos tendrá que abordar los cinco temas de trabajo (energía, agua, residuos, transporte y entorno) en, al menos, dos cursos, según explica Mª José Nuñez, de la Oficina de Medio Ambiente de la Universidad de Extremadura y coordinadora técnica de Ecocentros.
  El proyecto comienza por la constitución del Comité Ambiental del centro, que será el responsable de dinamizar y coordinar el programa. A continuación, tendrán que hacer la ecoauditoria, es decir, una auditoria del centro desde el punto de vista ambiental, que les permitirá conocer a través de unos cuestionarios específicos sus carencias medioambientales y en base a ello decidir los temas y las acciones a realizar.
  El programa también incluye reuniones de trabajo con cada uno de los centros que han participado en la fase experimental, apoyo de los asesores de los Centros de Profesores y Recursos, materiales didácticos, información a través de la página web (incluida en el portal ‘Agralia’ de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente), seminarios de formación y un encuentro regional de carácter anual entre todos los centros participantes.
  Y es que una de las actividades más exitosas ha sido el encuentro regional celebrada en Cuacos de Yuste el año pasado, ya que «era la primera vez que se reunían todos los profesores y alumnos participantes», afirma Mª José Nuñez.
  Respecto los seminarios de formación para el profesorado están previstos tres para este curso. Uno sobre cómo constituir la comisión ambiental, que se celebró en Granadilla los días 29 y 30 de septiembre; otro sobre ecoauditorias, para el 16 de noviembre; y el tercero sobre el plan de acción, para el 25 de enero.

 


Una investigación destaca «la motivación» del programa

El programa Ecocentros, a pesar de su juventud, ya ha sido objetivo de una investigación.
 
La profesora de la Facultad de Formación del Profesorado, Mª del Carmen Conde, ha realizado la tesis doctoral ‘Integración de la educación ambiental en los centros educativos. Ecocentros de Extremadura: análisis de una experiencia de investigación-acción’, defendida el pasado 7 de abril y calificada con sobresaliente cum laude por unanimidad.
 
Se trata de la segunda tesis doctoral sobre educación ambiental realizada en la Universidad de Extremadura y la primera que trabaja su situación en el sistema educativo desarrollando una experiencia práctica.
 
Según indica la autora, la ONU ha instituido la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) pues considera la situación ambiental mundial como una «auténtica emergencia planetaria». En este sentido, la investigación contribuye a avanzar en los compromisos educativos, integrando la educación ambiental en los centros educativos y «contribuyendo a desarrollar nuevos estilos de vida y formas diferentes de hacer escuela, más comprometidas y coherentes con los nuevos tiempos», explica.
 
Esta investigación, en la que han participado profesores de universidad, de centros de Infantil y Primaria, asesores de Centros de Profesores y Recursos y otros miembros de la comunidad educativa, se desarrolló en trece centros de educación Infantil y Primaria de la región que participaban en el proyecto ‘Ecocentros’. El periodo de estudio comprendió desde el año 2001 hasta final de curso escolar 2002/2003.
 
Entre las conclusiones de la investigación, la autora señala la motivación del alumnado como uno de los aspectos más destacados del proyecto, llevando consigo también la adquisición de hábitos y actitudes acordes a los compromisos.
 
Por otra parte, incide en la apuesta por continuar la formación del profesorado en educación ambiental y la integración de este tipo de experiencias en las señas de identidad de los Proyectos Educativos de Centro (PEC) y los Proyectos Curriculares de Centro (PCC).
 
Sin embargo, el avance de este tipo de experiencias está condicionado por el apoyo de las administraciones competentes, señala Conde, «por lo que es necesario que la administración educativa se implique de forma comprometida, favoreciendo los nuevos contextos formativos creados, facilitando tiempo y reconocimientos para los participantes».
 
Respecto a las nuevas tecnologías, afirma que enriquecieron las posibilidades de trabajo y «suponen la conexión futura de este proyecto con otros que desde la administración educativa se están potenciando sobre nuevas tecnologías».
 
Como «indicadores de calidad» de este proyecto la autora destaca la elaboración de materiales de apoyo al proyecto, la creación de una revista y página web sobre la experiencia, así como la creación de publicaciones sobre las experiencias en los centros.