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“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.”

Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio

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¿QUÉ ES EL BULLYING?

El concepto inglés bullying está relacionado con el fenómeno del acoso escolar entre iguales, que implica el golpear a otros compañeros, insultar, mofarse, pasar de alguien, etc. Estas situaciones pueden resultar comunes en los colegios e institutos, siendo muy perjudiciales entre quienes las sufren en silencio y soledad.

Bullying describe diversos tipos de comportamientos, no deseados por niños y adolescentes, que abarca el acoso:

  • Físico: Dar patadas, empujar, golpear y otras agresiones.
  • Emocional: Humillación, exclusión, victimización, ridiculización, chantajes, vejaciones, etc.
  • Verbal: Burlas, insultos, amenazas, mentiras, rumores personales y/o familiares, etc.
  • Sexual: Tocamientos, contactos físicos no deseados, groserías, obscenidades, homofobia, etc.
  • Racista: Discriminación, intolerancia, expresiones racistas, comentarios xenófobos, etc.
  • Ciber: Envío de mensajes negativos por vía teléfono móvil o correo electrónico, insultos en foros y chats, etc.

Estas situaciones de acoso escolar son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto de forma repetida y prolongada a acciones negativas que realizan otros compañeros, bien de forma individual o en grupo (pandilla), originando malestar y conflictos personales.

Hay que dejar de pensar "que todo esto es normal entre escolares" o "que se trata sólo de bromas de críos".

Sus consecuencias…

  • Baja autoestima
  • Desconfianza
  • Retraimiento
  • Depresión
  • Estrés y ansiedad
  • Fracaso escolar
  • Conflictos familiares
  • Intentos de suicido

Lo más grave no es la acción en sí misma, sino los efectos psicológicos que produce entre sus víctimas.

¡OJO! No confundir estas situaciones con los altibajos que se producen en las relaciones entre adolescentes. Las tensiones y las malas relaciones entre iguales, los problemas de conducta o de indisciplina son fenómenos perturbadores, pero no son verdaderos problemas de acoso escolar, aunque pueden degenerar en ellos si no se resuelven de forma adecuada.
 

¿Qué hacer como padre/madre?

  • Si su hijo/a es víctima de acoso escolar, tiene que ayudarle: lo primero, reaccione con calma y escúchelo para que le explique que le está ocurriendo, sin recriminaciones absurdas.
  • Comunicar estos hechos al profesorado de su hijo/a para que tomen las medidas oportunas, evitando que se puedan repetir. Incluso trasládelo al consejo escolar del centro, si procediera.
  • Si no está satisfecho con la respuesta de los responsables educativos, no abandone, contacte con otras instancias superiores y busque otros recursos disponibles para prevenir estas conductas en el colegio/instituto.
  • La comprensión en el hogar resulta fundamental para hacer frente a estos hechos, pero no la sobreprotección familiar. Ayude a que su hijo/a recupere su autoconfianza.
  • Si le preocupa que su hijo/a pueda ser agresor, debe hablarlo inmediatamente para conocer sus relaciones entre iguales. No sea violento en caso afirmativo, pues no soluciona nada.
  • Asuma su responsabilidad paterna/materna de conocer que su hijo/a está molestando a otros compañeros de colegio/instituto.
  • Dialogue y trabaje actitudes de respeto y compañerismo con su hijo/a, reforzando familiarmente los cambios de actitudes observados.
  • Informe al equipo docente del esfuerzo que está haciendo su hijo/a por mejorar su comportamiento.
  • Los niños, niñas y adolescentes que son testigos de estos hechos desagradables, pueden sentirse inseguros sobre cómo actuar. Hable con ellos y anímeles a hablar con el profesorado para que expliquen lo que sucede.
  • Si desea prevenir este fenómeno en el colegio/instituto de sus hijos, colabore activamente con la comunidad educativa para lograr entre todos un medio escolar más seguro.

El acoso escolar produce un daño moral que puede dejar secuelas para toda la vida.


¿Cómo intervenir como maestro/profesor?

  • Conocidos los hechos, tome en serio el caso para su investigación a través de entrevistas por separado con la parte agredida y agresora, además de los compañeros testigos.
  • Informe al equipo docente del caso detectado o denunciado para decidir las medidas adecuadas para su resolución.
  • Contacte por separado con los padres/madres del alumnado agredido y agresor para comunicar tal situación, y trasladarles las decisiones adoptadas.
  • Actúe conforme a las medidas: disciplinarias entre los agresores, haciendo que pidan disculpas a sus víctimas.
  • Aborde estos hechos con el alumnado para su conocimiento y búsqueda de soluciones, a fin de evitar que se repitan en el centro educativo.
  • Ofrezca seguridad a los escolares acosados durante las horas de clase, observando las mejoras en sus relaciones con los compañeros.
  • Razone con los agresores un cambio de actitudes y conductas, reforzando cada uno de los progresos que se produzcan.
  • Haga un informe de seguimiento y valoración del proceso de intervención, para su comunicación al equipo docente y a los familiares de las partes implicadas.
  • Fomente habilidades sociales de asertividad, cooperación y empatía con los compañeros, en aras a generar un ambiente escolar agradable entre todos.

Las aulas deben impedir que se forjen agresores, además de ofrecer toda la ayuda posible a las victimas de este fenómeno.
 

Algunos testimonios...

  • Cuando estaba en el instituto, me cogieron manía y no pararon durante dos años de meterse conmigo a diario. No hice nada por culparles. Mi problema era sacar mejores notas que mis compañeras, aunque en el fondo no era diferente a ellas… (Isabel, 37 años, enfermera).
  • Perdí casi toda mi autoconfianza y empecé a odiarme. Odiaba pensar que esto pudiera ocurrirle a otro compañero por ser “gordito”. Tenía miedo si me miraban, por eso no quería seguir yendo al mismo colegio. No podría hacer frente a tanta burla, prefería morirme…. (Ernesto, 41 años, profesor).
  • Solía llorar cada noche, pues me sentía muy desgraciada. Cuando mis padres lo supieron, hablaron con el director del colegio, quien les dijo que no podría hacer nada. Mis padres conocían a los padres de aquellas chicas que me amenazaban, pero nunca lo creyeron… (Ana, 22 años, bailarina).
  • Aquella banda de chicos me obligaba a darles dinero todas las semanas en el recreo, pues de lo contrario, nos pegarían a mi hermano pequeño y a mí, además de quitarme el material escolar… (Manu, 30 años, periodista).
  • Era un chico algo “sensible” que los demás, por ese motivo, se reían de mí y me humillaban con mensajes en la pizarra de clase y con notitas que pasaban entre el resto de compañeros… (Angel, 29 años, decorador).
  • Los domingos por la tarde me ponía muy nerviosa cuando pensaba que al día siguiente tendría que ir al colegio, y tener que aguantar aquellos chicos que me toqueteaban y hacían gestos obscenos… (Carolina, 24 años, dependienta).
     

Cualquier niño, niña o adolescente puede estar ahora sufriendo el acoso
de algunos de sus compañeros de clase. ¡Actuemos para prevenirlo ya!


Nadie debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente llega a sentir ante situaciones de acoso en su colegio/instituto.

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