Calendario Escolar 2017/2018

En el siglo XVIII, España procede a un cambio en la cúspide de su gobierno: se instaura la dinastía borbónica. De un lado, la Corona echa los cimientos de un auténtico estado centralista; de otro, Francia marca de manera sustancial la línea errática de nuestra política exterior, lo que habrá de acarrear graves consecuencias para las posesiones hispanas en Europa y Ultramar.

La llegada de los Borbones estuvo precedida de una guerra que tuvo en Extremadura uno de sus escenarios. A pesar de ello, esta parte de Castilla experimenta un notable crecimiento demográfico, insuficiente para igualar el proceso de desarrollo que, por esas fechas, ya comenzaba a ser evidente en las regiones periféricas de España.

El ansia de reformar las estructuras del Antiguo Régimen por parte de los gobernantes ilustrados, alentó un proceso de acopio de información de todo tipo acerca de los territorios dependientes de la Corona. La situación de Extremadura en aquella época comenzó a ser conocida y, sobre todo, la región empezó a ser administrada desde dentro, al menos en lo que a justicia se refiere, con la creación de una Real Audiencia.