Calendario Escolar 2018/2019

Entre los Siglos XIII y XV el territorio correspondiente a nuestra Comunidad Autónoma pasó de ser una zona de frontera, prácticamente despoblada, a una zona irregularmente ocupada por nuevos habitantes que acudían al reclamo de las ventajas que ofrecía asentarse aquí. Esta población tuvo una dedicación eminentemente agropecuaria.

Es la ganadería la que se afianza a lo largo de estos tres siglos, aumentando el número de tierras adehesadas frente al volumen de tierras roturadas para labor. Éstas últimas se restringen a las áreas cercanas a las villas, castillos y aldeas.

Las escasas huertas se ubicaban junto a los cursos de agua y coincidían con las que antes explotaron los musulmanes, tanto las tierras de labor como las viñas se protegían celosamente.

Como el hecho de que los señores laicos y eclesiásticos alentaran (con el visto bueno de los monarcas que fortalecieron los intereses de los ganaderos trashumantes de la mesta frente a los ganaderos estantes y los agricultores), el aumento de pastizales y no la labor de los campos entre sus arrendatarios tuvo como consecuencia una escasa producción agraria que, unido a años de climatología adversa (sobre todo durante el siglo XIV), y al aumento de la población, hizo que diera lugar a hambrunas y grandes epidemias.

La sociedad de esos siglos se enriqueció con la pervivencia de culturas minoritarias distintas a la cristiana, así como la de los musulmanes (mudéjares), que en castilla tuvieron su último asentamiento en hornachos, y los judíos, que llegaron a tener su barrio (judería) en 63 villas extremeñas.