Calendario Escolar 2017/2018

Siglo XVIII

(Guerra de Sucesión)

España era un territorio codiciado por algunas de las potencias europeas del momento: Austria y Francia. Francia deseaba establecer una “corona satélite” con un candidato, el nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou; en tanto el Imperio Austrohúngaro buscó, para colmar sus intereses, al Archiduque Carlos. Las potencias comerciales, Inglaterra y Holanda, y posteriormente Portugal, también tomaron partido en este proceso sucesorio, así como los personajes más influyentes de la España de fines del XVII e inicios del XVIII (duque de Oropesa a favor del aspirante austríaco frente al cardenal Portocarrero, favorable a Felipe de Anjou). Finalmente, Carlos II, en su lecho de muerte, testó a favor del candidato francés justificando, con su decisión, la creación de una Gran Alianza para revocar esta decisión.

La Guerra de Sucesión, iniciada en Europa en 1701, se desplaza en 1704 a la Península en forma de una verdadera guerra civil con dos frentes: Portugal como puerta de acceso de las tropas austracistas para conquistar Madrid y todo el arco mediterráneo de la Corona de Aragón. Extremadura, de esta forma, se convirtió en frente de batalla, con consecuencias limitadas en lo que se refiere al empobrecimiento, saqueo y despoblación, ya que las tropas eran, en su mayoría, foráneas y buscaban granjearse la amistad de los lugareños.

La muerte del emperador austríaco tuvo como destinatario del Imperio al archiduque Carlos, desde ese instante su interés por España desapareció. Por otra parte, Francia había agotado muchos de sus recursos humanos y económicos, haciéndosele muy difícil continuar la guerra. Gran Bretaña asume el papel de gran potencia europea. Los tratados de Utrech (1713) y Rastadt (1714) finiquitan este conflicto internacional que tuvo, como gran perdedora, a la propia España, que cedía buena parte de sus territorios europeos a otros estados.