Calendario Escolar 2018/2019

Siglo XVIII

(Agricultura)

De América han ido llegando nuevos productos alimenticios que se aclimatan en Extremadura, muy especialmente el maíz y la patata, dando variedad a la dieta cotidiana de los extremeños. Se reduce la mortalidad por epidemias derivadas del hambre, como las de peste y cólera. Sin embargo, la viruela y la malaria hacen estragos en algunas zonas de la región.

Extremadura es eminentemente rural, cuenta sólo con una ciudad que apenas supera los doce mil habitantes: Badajoz. La región asistía el crecimiento en superficie de las dehesas para pastos de ganado trashumante. Este adehesamiento generalizado afectó a terrenos de carácter público: los baldíos y las dehesas boyales. Grandes propietarios, muchos de los cuales ocupaban los cargos más destacados de cada municipio, especialmente el de corregidor, junto a personajes de la Corte, alquilaban sus pastos a ganaderos trashumantes agrupados en torno a la Mesta. A ello hay que añadir la privatización de muchas tierras de realengo que la Corona vendía para atenuar sus colosales deudas. Grandes comerciantes foráneos las adquirían y adehesaban. Se abrió un tenso conflicto entre éstos y los pequeños agricultores, los ganaderos estantes y jornaleros, que veían como se impedía la roturación de tierras para uso agrícola. En definitiva, existía un pésimo reparto de la renta agraria. De todo ello da cuenta el informe o Memorial Ajustado de Vicente Paíno (1764), uno de los primeros denunciantes de la situación lamentable en la que se encontraba el campo extremeño, o el Informe sobre la Ley Agraria (1794), que apostaba, para proporcionar un despegue definitivo a la agricultura nacional, por la obra pública, la preparación técnica de los agricultores y la abolición de la obsoleta vinculación a la tierra y la superación de tradicionales privilegios del alto clero y la nobleza. La reforma agraria no se abordó con rigor por los ilustrados, algo que intentarán con éxito dudoso los liberales en el siglo XIX.

La base agraria extremeña era, por lo tanto, eminentemente ganadera (se censan 10.969 pastores), con su producción orientada casi en exclusiva a la lana (el número de cabezas de ganado lanar era de millón y medio de cabezas) y la carne de cordero. La principal salida de esta producción era a través de ferias como las de Medina y Valladolid.