Calendario Escolar 2018/2019

Siglo XVIII

(Minorías no Agrarias e Industria)

La exigua burguesía extremeña no contaba con grandes hombres de negocios ni tampoco con comerciantes mayoristas. Sí radicaban aquí profesionales liberales (médicos, cirujanos, notarios, abogados y profesores) y algunos funcionarios que en poco o nada modificaban la situación económica regional.

Dado el carácter rural de la sociedad extremeña se hacía muy difícil la creación de verdaderas redes manufactureras, ya que no existía apenas demanda entre los campesinos. Para ellos era suficiente la producción de un nutrido número de artesanos modestos, presentes siempre en mercados locales y comarcales. Eran artesanados de marcado carácter familiar, con casas-taller que, en muchas ocasiones, incluían la propia tienda. Los titulares de estos pequeños talleres de transformación solían tener algunos lotes de tierra para obtener productos para consumo familiar.

Esa industria artesanal extremeña se dedicaba, principalmente, a la construcción, el vestido y la alimentación, aunque no faltaron drogueros, plateros y boticarios, artesanos estos últimos con ingresos más elevados debido a su alto grado de especialización.

Constan, según los datos derivados de la encuesta que Tomás López realizó en 1798, talleres dedicados a la producción textil derivada de la lana en Torrejoncillo, Hervás y Cáceres; del lino en Galisteo, Plasencia y Badajoz. Fabricantes de sombreros de renombre había en Zafra, Jerez, Cáceres y Badajoz. Manufactureros de tintes tuvieron droguería en Garrovillas, Azuaga y Llerena. Curtidores los hubo en Mérida, Jarandilla y San Vicente de Alcántara. Fabricantes de loza en Montehermoso, Mirabel, Herrera del Duque o Talavera la Real.