Calendario Escolar 2017/2018

Siglo XIX

(Sociedad con Novedades)

El concepto de individualidad de los liberales, que propugnaba la igualdad jurídica entre los hombres, era contrario al régimen señorial, ya que éste tendía a dar un carácter hereditario a los cargos públicos. Así, todos los derechos jurisdiccionales que muchos nobles tenían en Extremadura, como el Duque de Osuna o el de Fernán Núñez, fueron incorporados a la nación previa indemnización a los afectados.

Una sociedad eminentemente agraria como la extremeña hubo de estar estratificada en torno a la propiedad de la tierra. Así hubo grandes propietarios rústicos que conformaban una burguesía agraria junto a la alta nobleza. Éstos o bien explotaban directamente sus tierras o bien las arrendaban, convirtiéndose en absentistas. Por otra parte, esta potentada clase condicionaba los sucesivos resultados electorales a través de un complejo sistema clientelar, el caciquismo. Esta práctica se generalizó en la política española sobre todo a partir de 1875, tras la Restauración de la Monarquía.

Aunque existía un grupo de medianos propietarios, el más numeroso era el de los agricultores con pequeñas parcelas de secano. Éstos, para poder subsistir, se veían obligados a diversificar sus actividades, trabajando incluso como asalariados por cuenta ajena. Bajo ellos estaba una masa de pequeños arrendatarios y aparceros. Concluía esta cadena en jornaleros y braceros, que sólo podían ofrecer la fuerza de su trabajo en este entramado del capitalismo agrario extremeño.

Desde mediados del XIX existió una tensión social, sobre todo en el mundo rural, provocada por la búsqueda a toda costa de un equitativo control de la propiedad de la tierra que los procesos desamortizadores estuvieron muy lejos de solventar. Los ataques contra la propiedad privada por parte de los campesinos provocaron que la burguesía, asustada, abandonara toda iniciativa revolucionaria, viéndose obligado el Estado a hacer intervenir al ejército, a la Guardia Civil y al cuerpo de Carabineros.