Calendario Escolar 2017/2018

Siglo XIX

(Economía en Crisis Permanente)

La economía extremeña creció en el XIX, pero no lo hizo de igual forma en todos los sectores, siendo el industrial el que menores avances evidenció.

La agricultura regional se vió beneficiada por la notable progresión de las tierras puestas en cultivo además de los cambios introducidos en su aprovechamiento. Si bien el dominio del pastizal extensivo era abrumador, no faltaban olivares, viñedos y huertas. Por otra parte, los amplios espacios adehesados se reacondicionaron para mejorar su capacidad productiva.

La cabaña lanar continuó en alza a pesar de la salida a Inglaterra, vía Lisboa, de rebaños merinos que mejoraron las producciones inglesas en detrimento de las españolas. La supresión de la Mesta abrió nuevos mercados laneros que surtieron a la industria textil catalana. A la par, se expandió el ganado mular, con mejores condiciones para el tiro y arrastre, que los bueyes. Toda la cabaña ganadera, a partir de 1865, ve frenadas sus mejoras y el avance se ralentiza, cuando no se trunca, sobre todo en el vacuno, ovino y caprino.

La industria apenas existe, fruto principalmente de la falta de interés inversor por parte tanto de la burguesía rural o urbana como de los propios artesanos y los escasos industriales.

En Extremadura se mantienen unas manufacturas de carácter local dedicadas al abastecimiento de una población con escaso poder adquisitivo, que generalmente sólo adquiría alimentos y ropa. Por tal motivo las industrias que se mantienen son las de molienda de trigo y aceite, o las dedicadas a la fabricación de pastas alimenticias, chocolates, cervezas, vinos y bebidas espirituosas junto a unos pocos enclaves dedicados a las manufacturas textiles (es el caso de Hervás o Torrejoncillo), jabones, curtidos, cerámica, vidrio y cal.