Calendario Escolar 2017/2018

Siglo XX

(Del ruralismo al ascenso de las ciudades)

La Extremadura de principios de siglo contaba con una población de alrededor de 882.410 habitantes, la del año 2000 se aproximaba a los 1.100.000 habitantes. Un crecimiento muy inferior al de la media nacional, con el que sólo nos igualamos en las dos primeras décadas del siglo XX.

Los extremeños del pasado siglo se concentraban principalmente en núcleos de población de tamaño medio –siendo éstos más dispersos y menores al Norte de la Provincia de Cáceres–, no contando al iniciarse el siglo con otra entidad urbana de relevancia que la ciudad de Badajoz. Sin embargo, un continuo proceso migratorio, que se inició a principios de los años 20, cuando un número considerable de paisanos buscó un futuro mejor en Iberoamérica, se acrecentó en la década del 50 y se disparó en la de los 60 y 70, durante la cual hasta 680.000 extremeños se desplazaron hacia grandes urbes de las áreas industriales españolas así como a Alemania, Francia, Holanda o Bélgica. Esta sangría migratoria motivó que multitud de pueblos, sobre todo cacereños, sufrieran una considerable merma en su población. Si la sociedad extremeña había sido agraria y eminentemente rural, tras ese dilatado proceso migratorio resultó también ser una sociedad con un fuerte envejecimiento.

Tras la crisis de 1973 y la quiebra de muchas de las zonas industriales tradicionales de España y Europa se inició el proceso inverso, muchos extremeños retornaron a su tierra; además, desde finales de la década de los 90, Extremadura se convierte en región receptora de emigrantes, Iberoamericanos y del Norte de África principalmente. A todo ello hay que añadir un modelo de desarrollo económico muy centralizado en la construcción que ha dado como resultado la progresiva concentración de la población en núcleos urbanos muy concretos de la región: Badajoz, Cáceres, Mérida, Almendralejo, Don Benito, Villanueva de la Serena, Plasencia, Navalmoral de la Mata..., dando lugar a un progresivo abandono de los pueblos pequeños, abandono que las distintas administraciones pretenden frenar dotando a esos pequeños municipios de las condiciones óptimas que hagan atractiva la vida en ellos.